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CanteirIA: de una idea a un MVP en cuatro días con IA

Participantes y equipo de CanteirIA sentados en las escaleras de piedra del MER

Una idea no es todavía un proyecto. Hay que comprobar que resuelve un problema real, que existe alguien dispuesto a utilizar la solución y encontrar la forma más rápida y sencilla de ponerla a prueba.

Ese fue uno de los puntos de partida de CanteirIA, un programa intensivo de emprendimiento con inteligencia artificial para jóvenes de 18 a 30 años impulsado por la Xunta de Galicia. Su primera edición se celebró del 24 al 27 de septiembre de 2026 en el Convento de San Francisco de Ribadavia, en formato coliving, y reunió a 14 jóvenes que trabajaron sobre sus propias ideas y proyectos, compartieron experiencias y, sobre todo, aprendieron haciendo.

Durante cuatro días recorrimos de forma práctica el camino que lleva desde una idea inicial hasta algo mucho más tangible: definir un problema, conocer al potencial cliente, construir una propuesta de valor, plantear un modelo de negocio, identificar qué hipótesis necesitábamos validar, crear un producto mínimo viable y aprender a presentarlo.

¿Y qué es un producto mínimo viable o MVP? Es la versión más sencilla de una solución que podemos construir para empezar a probar nuestra idea con personas reales y aprender de ellas. No se trata de desarrollar desde el primer momento el producto perfecto, con todas sus funcionalidades, sino de crear lo mínimo necesario para comprobar si vamos por el camino correcto antes de invertir demasiado tiempo y recursos.

Aquí la inteligencia artificial y las herramientas no-code jugaron un papel especialmente importante: hoy permiten que una persona emprendedora pueda investigar, diseñar, crear prototipos y convertir determinadas ideas en primeras versiones funcionales mucho más rápido y con menos recursos.

Pero CanteirIA también quiso ser algo más que una formación. Su formato coliving permitió compartir comidas, conversaciones y espacios de convivencia, mientras que las diferentes visitas realizadas durante el programa sirvieron para conectar el trabajo de los participantes con Ribadavia y con el territorio.

Día 1: antes de construir una solución, entender el problema

Uno de los errores más habituales al emprender es enamorarnos de nuestra idea antes de comprobar si realmente estamos resolviendo un problema relevante.

Por eso, CanteirIA no comenzó hablando de tecnología ni construyendo productos.

El primer día estuvo dedicado a conocernos, conectar capacidades y definir correctamente los problemas sobre los que trabajaría cada proyecto.

Participantes de CanteirIA forman una red con un ovillo de lana amarilla durante la dinámica de presentación

Después de una primera dinámica de presentación y cohesión del grupo, Manuel Da Fonte acompañó a los participantes en el uso de metodologías como los 5 Porqués y el Problem Statement.

El objetivo era aprender a cuestionar la primera respuesta y profundizar en las causas: ¿por qué ocurre este problema?, ¿a quién afecta?, ¿qué necesidad existe realmente detrás de él?

Porque podemos enamorarnos de una solución y descubrir después que nadie la necesita. Validar empieza por estar dispuestos a cuestionar nuestra propia idea.

Día 2: convertir suposiciones en hipótesis que podamos validar

Con los problemas mejor definidos, el segundo día dimos un paso más: empezar a comprobar si alrededor de esas soluciones podía existir realmente un proyecto.

Durante la sesión formativa, impartida por Carlota Corzo Álvarez, los participantes trabajaron con herramientas como el Value Proposition Canvas y el Business Model Canvas, además de identificar las principales hipótesis que necesitaban validar y establecer un roadmap de trabajo a 30 días.

Porque cuando comenzamos un proyecto hacemos muchas afirmaciones que todavía no sabemos si son ciertas: creemos saber quién es nuestro cliente, qué necesita, cuánto valora nuestra solución o cómo podemos llegar hasta él.

Plantilla de roadmap de validación a 30 días con notas adhesivas, junto a una carpeta de CanteirIA

El objetivo fue transformar esas suposiciones en preguntas que pudieran comprobarse: ¿quién es realmente nuestro cliente?, ¿qué necesidad estamos resolviendo?, ¿qué valor ofrecemos?, ¿cómo llegaremos hasta nuestros usuarios? y, sobre todo, ¿qué necesitamos validar antes de seguir construyendo?

El día también permitió salir del espacio de trabajo y conocer mejor el entorno en el que se desarrollaba el programa, con una visita guiada por el casco histórico de Ribadavia y un encuentro institucional en el Museo Etnolóxico de Ribadavia (MER).

De esta forma, CanteirIA combinó desde el principio formación, emprendimiento y conexión con el territorio.

Día 3: dejar de imaginar el producto y empezar a construirlo

Después de dos días trabajando sobre el problema, los clientes, la propuesta de valor y las hipótesis, llegó el momento de hacer las ideas tangibles.

La sesión, impartida por Ana Molina Ariza, estuvo dedicada a descubrir cómo la inteligencia artificial y las herramientas no-code pueden ayudar a una persona emprendedora a investigar, diseñar, prototipar y validar mucho más rápido.

Los participantes trabajaron con herramientas como Perplexity, ChatGPT, Stitch, Framer, Wix y Lovable, seleccionándolas en función de las necesidades de cada proyecto.

La tecnología no se planteó como un fin en sí mismo, sino como una forma de reducir la distancia entre una idea y algo que podemos enseñar, probar y mejorar. Ese es el sentido del MVP: en lugar de dedicar meses a construir un producto completo basándonos únicamente en nuestras propias suposiciones, buscamos desarrollar una primera versión que nos permita empezar a obtener respuestas.

A lo largo del día, los participantes avanzaron en el diseño, construcción, prueba e iteración de sus MVP, aplicando directamente las herramientas aprendidas a sus propias iniciativas.

La jornada terminó con una visita al Museo do Viño de Galicia, sumando un nuevo espacio de conocimiento del territorio y convivencia entre los participantes.

Dos participantes prueban gafas de realidad virtual en el Museo do Viño de Galicia

Día 4: si no puedes explicarlo, todavía tienes trabajo por hacer

El último reto era transformar todo lo trabajado durante los días anteriores en un relato comprensible.

Tener una buena idea no es suficiente. También tenemos que ser capaces de explicar qué problema resolvemos, para quién, cómo lo hacemos y por qué nuestra propuesta tiene sentido.

El último día estuvo dedicado al pitch y a la comunicación de los proyectos.

Los participantes trabajaron la estructura de su relato, la síntesis de la propuesta de valor, la selección de los mensajes principales y la construcción visual de sus presentaciones.

Para ello volvimos a incorporar inteligencia artificial al proceso, utilizando ChatGPT como apoyo para estructurar y sintetizar contenidos y Gamma para desarrollar las presentaciones.

El programa se cerró con la presentación final de los proyectos.

De esta manera, el recorrido de CanteirIA terminaba de una forma muy diferente a como había comenzado: cuatro días antes partíamos de ideas y problemas todavía por explorar; al finalizar, los participantes habían trabajado sobre problema, cliente, propuesta de valor, modelo de negocio, hipótesis, validación, MVP y pitch.

Grupo de CanteirIA en el aula durante la sesión de pitch

Cuatro días de formación, pero también de comunidad

Una de las claves de CanteirIA fue su formato.

Concentrar el programa en un entorno de coliving permitió que muchas de las conversaciones continuasen después de terminar las sesiones formativas.

Comidas, desplazamientos, visitas y momentos informales se convirtieron también en espacios para compartir experiencias, contrastar ideas y generar conexiones entre participantes con perfiles y proyectos diferentes.

El resultado fue una experiencia que combinó formación práctica, acompañamiento, tecnología, emprendimiento, territorio y comunidad.

¿Qué pasa después de construir el primer MVP?

Validar un proyecto no termina cuando acaba una formación. De hecho, es entonces cuando empieza una de las partes más importantes: salir fuera, contrastar nuestras hipótesis y comprobar qué ocurre cuando la idea entra en contacto con la realidad.

Por eso, cada participante salió de CanteirIA no solo con nuevos conocimientos, sino habiendo trabajado diferentes elementos de su propio proyecto: desde el problema y la propuesta de valor hasta las hipótesis de negocio, el MVP, el roadmap de próximos pasos y el pitch.

Además, 30 días después de finalizar el programa se realizará un nuevo contacto con los participantes para conocer cómo han evolucionado sus proyectos, revisar los avances realizados e identificar nuevas necesidades o próximos pasos.

Los primeros resultados de la evaluación reflejan una valoración especialmente positiva de la experiencia: las 12 respuestas recogidas al finalizar el programa arrojan una satisfacción media de 4,83 sobre 5, mientras que el equipo formador recibió una valoración de 5 sobre 5.

Además, el 100 % de las personas que respondieron a la evaluación afirmó haber mejorado en el uso de la inteligencia artificial, su capacidad para emprender y su capacidad para realizar un pitch, y manifestó que recomendaría el programa.

De tener una idea a tener algo que podamos poner a prueba

CanteirIA nació con la intención de proporcionar herramientas para que jóvenes con inquietudes emprendedoras pudieran avanzar en sus proyectos aprovechando las posibilidades que ofrecen actualmente la innovación y la inteligencia artificial.

Era precisamente lo contrario: aprender a cuestionarlas.

Pero el objetivo no era salir cuatro días después pensando que todas las ideas iniciales eran buenas.

Preguntar. Escuchar. Identificar qué estamos suponiendo. Validarlo. Cambiar lo que sea necesario. Construir la versión más sencilla posible. Enseñársela a alguien. Recoger información. Volver a mejorarla.

Porque emprender no consiste únicamente en tener una buena idea.

Consiste en convertir una idea en una serie de hipótesis que podamos comprobar y utilizar lo que aprendemos para construir algo que realmente tenga sentido para otras personas.

Y CanteirIA fue un espacio para empezar a hacerlo.

Y CanteirIA fue un espacio para empezar a hacerlo.

CanteirIA en los medios

CanteirIA forma parte de DESAFIOS_JOVENS_GNP, en el marco de Interreg España-Portugal, con el apoyo de la Unión Europea, Xunta de Galicia / Xuventude, Xacobeo 2027, Cámara de Comercio de Santiago de Compostela, IPDJ (Instituto Português do Desporto e Juventude), FNAJ (Federação Nacional das Associações Juvenis) e IEFP (Instituto do Emprego e Formação Profissional).